"Esta majestuosa representación del Cristo de Toledo está en madera sólida de cedro, seleccionada por su grano fino y resistencia al paso del tiempo. La pieza destaca por su realismo sereno, donde las vetas naturales del cedro aportan matices orgánicos a la anatomía del cuerpo y los pliegues del paño de pureza. Es una obra que combina la fe con la calidez de la madera noble, ideal para espacios de oración o como pieza central de arte sacro."
